Estonia se halla enclavada en el norte de Europa, a orillas del mar Báltico. Cubriendo vastas extensiones de Estonia, bosques, praderas arboladas son el fondo de numerosas actividades. Trekkings por bosques, paseos a caballo en la playa y canoa a lo largo de la costa te emerge en un verdadero paraíso de terreno salvaje.
Es un lugar donde la tierra comulga con el mar, las ciénagas se intercalan con bosques vírgenes, campos, ríos y lagos con abundante pesca.
Naturaleza
Estonia es conocida como tierra de hermosa y pura naturaleza. En Estonia predomina el color verde; no en vano grandes bosques de diferentes especies cubren la mitad del terreno y una décima parte de Estonia constituye una reserva natural. Tanto en la flora, como en la fauna, se pueden encontrar aquí especies inexistentes en el resto de Europa.Para los amantes de la naturaleza, este país del Norte de Europa llamado Estonia es un mundo de ensueño. A pesar de tratarse de un país de dimensiones pequeñas, Estonia cuenta con increíbles y variados parajes naturales vírgenes.
Fauna
Al recorrer los bosques de Estonia, los cuales ocupan más de la mitad del territorio seco de Estonia, podrá disfrutar de arboledas de oscuros abetos, hermosos pinos o abedules animados con el canto de las aves. Es posible que algunos países europeos cuenten con más bosques, pero no pueden competir con la cantidad de bosques vírgenes de Estonia.
Existen aproximadamente 90 especies distintas de árboles en los bosques de Estonia. Además de conejos, zorros, corzos, alces y jabalíes. Tam- bién hay lobos, linces, ciervos y visones euro- peos. Al visitar los bosques vírgenes de Aluta- guse, es probable que se encuentre con la poco común ardilla voladora o incluso con un oso. El denso bosque de Alutaguse es conocido entre los lugareños como la guarida de los osos de Estonia. Aquí, más de 100 amantes de la miel deambulan con total libertad.
En las carreteras de los bosques se suelen ver a los reptiles autóctonos tomando el sol, a las víboras con sus movimientos zigzagueantes, a las culebras de collar con motas amarillas y a las serpientes de cristal con sus brillantes reflejos metalizados. La víbora es la única serpiente venenosa de Estonia.
Los bosques son silenciosos durante los meses de invierno, pero en abril y mayo el canto de los pájaros rompe esa quietud. Esto sucede cuando los pinzones, mirlos, cucos y muchas otras especies, regresan del Sur con sus hermosos cantos.
Durante las noches de primavera, el bosque cobra vida con el ululato de los búhos y la algarabía del urogallo durante su danza de apareamiento. Las aves típicas de los antiguos bosques de Estonia son el urogallo común y el águila: águila real, águila pescadora y águila moteada.
¿Que lugares podemos visitar?
El Parque Nacional de Sooma no solo se considera una importante zona pantanosa a nivel internacional, sino que es candidata a ingresar en la Lista del Patri- monio de la Humanidad de la UNESCO.
El denso bosque de Alutaguse es conocido entre los lugareños como la guarida de los osos de Estonia. Aquí, más de 100 amantes de la miel deambulan con total libertad.
El Parque Nacional de Karula conforma un idílico paisaje. Aquí, las colinas de formas redondeadas están encadenadas, algunas están cubiertas de campos y otras de bosques o praderas, además de albergar lagos azules y espectaculares valles.
La península que ofrece las vistas más impresionantes del mar es, sin duda alguna, Sääretirp, la estrecha y extensa franja rocosa de tierra que se adentra al mar en la parte sur de Hiiumaa. Es una formación geológica estratificada, labrada por el mar, que en sus puntos más altos está cubierta de vegetación.
El Parque Nacional de Laheema, localizado en la zona norte de Estonia, es otro lugar cuya biodiversidad está íntimamente ligada con el mar. No podemos abandonar Lahemaa sin visitar sus hermosas playas de arena, sus pueblos costeros cercados por pinares, sus penínsulas e islas.
El Parque Nacional de Matsalu es la meca de los aficionados internacionales al avistamiento ornitológico. La bahía de aguas poco profundas, los diversos prados costeros, los matorrales de carrizo y las praderas costeras ofrecen refugio tanto a las aves nidificantes como a las aves migratorias.
