ARABIA SAUDITA - el reino secreto
Tras décadas cerrado al turismo extranjero, Arabia acaba de abrir sus puertas de par en par a ciudades milenarias, yacimientos arqueológicos de gran valor, a sus desiertos y oasis, a las montañas modeladas desde el ingenio de la erosión o a las aguas cristalinas del Mar Rojo. Por ello te proponemos un viaje diferente a un destino singular con todo aún por explorar. Con un patrimonio natural singular y un legado histórico que se remonta al origen de los tiempos, parece inevitable caer en la tentación de descubrir los míticos paisajes del desierto saudí, entre grandes paredes y caprichosas agujas de roca, entre el dorado de las dunas y el frescor de oasis de palmeras perdidos en la inmensidad. Lugar de encuentro de diferentes civilizaciones, a través de las antiguas rutas comerciales que unían el norte de Arabia con Egipto y el Mar Mediterráneo. De hecho, en su territorio, dentro del propio desierto, sobrevive la antigua ciudad nabatea de Hegra, la localidad más meridional de los centros comerciales de Petra en la ruta hacia las Indias. Construida hace más de 2000 años, con templos y tumbas esculpidas en la roca, es considerada como uno de los museos al aire libre más ignotos así como formidables del planeta. Tras el éxito del último viaje de exploración a Arabia proponemos un recorrido aún más extenso y ambicioso que nos llevará a descubrir diferentes facetas naturales e históricas de las regiones norte, centro y sur de este extenso país. Un viaje de experiencias, de sensaciones y de emociones, donde pernoctaremos en jaimas como los antiguos nómadas del desierto, para admirar enormes cañones rocosos, disfrutando asimismo de la geología caprichosa de sus rocas y desde donde observaremos las estrellas en los cielos más estrellados que jamás hayamos admirado. Visitaremos las exóticas y desconocidas islas Farasan, por encima y por debajo de sus aguas cristalinas. No nos perderemos las fortificaciones de las montañas del sur, una zona verde y escasamente visitada, para conocer de cerca a los Qahtanis, cuyos hombres, descendientes de los últimos guerreros de Asir, portan coloridas coronas de flores. Todo esto de la mano de nuestros guías y especialistas locales quienes, con su conocimiento y hospitalidad, nos abrirán las puertas de este destino inusual, así como de lugares donde muy pocos occidentales han puesto sus pies durante siglos.














