RUMANÍA - Senderismo EN EL PAÍS DE DRÁCULA
Quienes no estén familiarizados con Rumanía no tendrán demasiadas referencias visuales de este país. Como mucho, les vendrá a la cabeza algún castillo de Transilvania relacionado con el famoso Vlad “El Empalador”, personaje histórico en el que se inspiró Bram Stoker para crear el mítico “Drácula”. Pero Rumanía es mucho más que eso. Rumanía es tierra de castillos, sí, pero también de extraordinarias iglesias, ciudades amuralladas, pueblos con curiosas tradiciones, praderas bucólicas, bosques frondosos, excéntricas construcciones de la etapa comunista, carreteras imposibles, fauna salvaje y muchas montañas pertenecientes a la cordillera de los Cárpatos.
Nuestro viaje se concentrará en una de las tres regiones que históricamente formaron la Rumanía que hoy en día conocemos: Valaquia, Moldavia y Transilvania. Transilvania, la más grande de ellas, conserva todavía hoy un muy especial ambiente rural, donde se conservan costumbres centenarias y donde se preservan todavía casi intactas joyas arquitectónicas medievales que no pudieron ser expoliadas por invasiones ni conquistas. Aunque las montañas de los Cárpatos no tienen alturas tan elevadas (apenas superan los 2.500 metros) como otras cordilleras europeas, sus cumbres y crestas se elevan altivas y prominentes sobre los valles circundantes. Este hecho sumando a la ausencia casi total de remontes mecánicos, carreteras de alta montaña y otras facilidades, hacen que las montañas rumanas sean un terreno excelente para la práctica del senderismo y del montañismo en un entorno salvaje y natural de primer orden. Sus densos bosques preservan una gran cantidad de biodiversidad y fauna salvaje, y cabe destacar que en ellos viven unos 6.000 osos, unos 4.500 lobos y 2.000 linces boreales.

















